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Los Villanueva: la crítica escénica premia

  • Fecha de publicación: 21 Enero 2019
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Retrato de un niño llamado Pablo. Foto: cortesía Teatro de las Estaciones
Autor: 
Frank Padrón / Fuente: AHS

Como ocurre cada año, cuando este se acerca al final, los miembros de la Sección de Crítica e Investigación Teatral de la Asociación de Artistas Escénicos de la Uneac nos reunimos para elegir, mediante votación, los mejores espectáculos cubanos y extranjeros vistos en nuestro país durante los últimos 365 días.

Los premios Villanueva, llamados así en honor a la conocida efeméride, importantísima para la vida teatral nacional, serán entregados el 21 de enero, a las 5:00 p.m., en la sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y los diplomas originales que recibirán los galardonados serán diseñados por Roberto Ramos Mori.

Como ya desde esta misma página hemos comentado la mayoría de las obras merecedoras de esos lauros, nos detendremos solo en algunas de las que por alguna razón no lo han sido.

CCPC 2, República Light, del matancero El Portazo, significa la continuidad de ese «cabaré político» que en su primera versión sorprendió gratamente a la crítica y el público de todos los lugares donde se presentó. La saludable confluencia de café concert, poesía, danza, mímica, canto y otras manifestaciones escénicas con una fuerte vocación sociocultural (huyendo, sin embargo, del panfleto y el discurso explícito) vuelve por sus fueros en esta segunda parte.

CCPC República Lite (Asociación Hermanos Saíz)

Bajo la dirección certera de Pedro Franco y María Laura Germán, los actantes se desenvuelven en el escenario con una fluidez y una dinámica que trasunta, no obstante, una sólida coherencia; notables y creativas coreografías, arreglos novedosos para las canciones —un espectro que abarca géneros internacionales y foráneos, con amplio y consciente reciclaje incluso del kitsch y el camp—, interacción creadora con un público cada vez más cómplice y copartícipe, sólido nivel actoral y equilibrado libreto, se ponen en función de ese objetivo planificado desde los inicios, no solo desde el espectáculo sino también del colectivo todo: acercar un proyecto de nación inclusivo, plural, evolutivo, que mucho tiene que ver con los aires que corren entre noso-tros por estos días.

Bajo la égida brechtiana no solo en el concepto de cabaré manejado, sino en la esencia de todo el teatro del maestro («enseñar divirtiendo»), El Portazo se siente más estruendoso y vital esta vez, amarrados ciertos entendibles desajustes no solo de la edición inicial sino además de esta misma en sus primeras funciones; en especial la que presenciamos durante el reciente Festival de Teatro en Camagüey fue ejemplo de organicidad y solidez.

Sin salir de Matanzas, fue reconocido por la crítica el espectáculo danzario La consagración de la primavera, coreografía de Lilian Padrón para su compañía Danza Espiral. Singular pastiche en el que se mezclan creadoramente los ilustres referentes (Carpentier, Nijinski…) con un cubanísimo toque de elementos pertenecientes a la cultura yoruba, la obra se presenta como un diálogo entre textos artísticos que se resuelven en una puesta minimalista, ajena por completo al barroquismo o el sentido hiperbólico de montajes anteriores, incluso alejada de la lectura realizada por Danza Contemporánea de Cuba, a propósito, también estimada por la crítica con un premio Villanueva. 

 

Caleb Casas en Misterios y pequeñas piezas

Misterios y pequeñas piezas, escrita y dirigida por Carlos Celdrán para su grupo Argos Teatro, es otra obra de rev(f)erencias: apropiándose de un título del famoso Living Theater, su autor nos propone una suerte de bildungsroman (relato de aprendizaje) en el que se recrea el mundo estético y vivencial de un maestro de nuestras tablas: Vicente Revuelta. Sin embargo, no se trata de una biopic sino de una reflexión ficcionada, aunque con anclaje, por supuesto, en la cercanía del autor a este infaltable eslabón de su propia estética.

El aprendizaje de los nuevos respecto a una cátedra viviente que se caracterizó por la irreverencia, la iconoclasia y el rigor; las diferencias generacionales; las contradicciones no reñidas con la consecuencia de un credo artístico; las relaciones entre disidencia erótica y magisterio/obra en momentos del panorama cultural en la Isla que fueron difíciles, son algunas de las coordenadas que nos llegan en un texto maduro, sugestivo, donde el debutante autor que ensayara esta faceta mediante una pieza anterior, también muy reconocida (Diez millones), logra incluso un mayor amarre de los elementos narrativos y dramáticos.

Algo que la puesta resuelve con muy pocos elementos escénicos (apenas el humilde cuarto del teatrista), pero de gran pegada expresiva y con la apoyatura de habituales colaboradores en las puestas de Argos (el vestuario de Vladimir Cuenca, las luces de Manolo Garriga, la escenografía a cargo de Omar Batista…), sin olvidar los desempeños, comenzando por el protagónico de Caleb Casas, quien emprende una verdadera lección de ductilidad, energía y riqueza de matices.

Carmina Burana Ballet Gran Teatro Ginebra

Premios

Espectáculos Extranjeros:

Mateluna, por Mateluna, de Chile, dramaturgia y dirección de Guillermo Calderón.

El divino Narciso, de México, Teatro de la Rendija, dirección de Raquel Araujo.

Carmina Burana, coreografía de Claude Brumachon para el Ballet de Ginebra.

Sirena, coreografía de Pontus Lidberg para el Danish Dance Theater.

Programa integral de las puestas traídas por Lagartijas tiradas al sol, colectivo teatral mexicano.

Cuento 53, Snow White, de Puerto Rico, puesta en escena de Déborah Hunt para Maskhunt Motions.

 

Espectáculos Nacionales: Danza

Consagración, coreografía de Christophe Beránger y Jonathan Pranlas-Descours para Danza Contemporánea de Cuba.

Tabula rasa, coreografía del israelí Ohad Naharin para Malpaso.

Satori, coreografía de Raúl Reynoso para Acosta Danza.

La consagración de la primavera, coreografía de Lilian Padrón para Danza Espiral.

Teatro para niños y de títeres

Retrato de un niño llamado Pablo, puesta en escena de Rubén Darío Salazar, Teatro de las Estaciones.

El encuentro, puesta de Ederlys Rodríguez y Mario D. Cárdenas, Teatro de títeres La Salamandra.

¡Pum!, puesta en escena de Ernesto Parra, Teatro Tuyo.

La casa del escarabajo, puesta en escena de Christian Medina, Teatro El Arca.

Teatro para adultos

CCPC 2, República Light. Puesta de Pedro Franco y María Laura Germán, Teatro El Portazo.

Misterios y pequeñas piezas, puesta de Carlos Celdrán para Argos Teatro.

Arrivals, puesta de Nelda Castillo, El Ciervo Encantado.

El hombre inmóvil, puesta de Mario Junquera para Teatro del Espacio Interior.

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